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Testimonios sobre la Guerra de Malvinas

Testimonio de Horacio Maldonado

Regimiento 3 de la Tablada - Conscripto Clase 1963

"Ingresé al Ejército el 1° de marzo de 1982. Los primeros días, como es habitual, nos tuvieron haciendo trámites y papeles. Después empezaron a prepararnos en relación a como iba a hacer la instrucción.

Decían que nos iban a dar una especie de práctica de combate, pero que no teníamos que olvidar que el enemigo principal era Chile.

Así estuvimos una semana, después nos dieron una licencia de dos días, y tuvimos que volver a presentarnos en el cuartel el domingo a la noche.

A partir de entonces nos dieron ropa, nos alistaron y nos dividieron en grupos, para llevarnos luego - sería más o menos el 11 de marzo - al campo de instrucción que tiene el regimiento en Ezeiza.
Ahí, primeramente, nos hicieron hacer ejercicios de armas: cuerpo a tierra, desplazamientos apoyados sobre los codos y todo lo que tiene que ver con el camuflaje.
Luego vinieron las lecciones de tiro, que en Ejército se llamaban "condiciones", y que consistían en la práctica de tiro al blanco con armas de diverso calibre.
En todo el período de instrucción, yo fui a tirar solamente dos veces, lo cual quizás se debe a que éste fue interrumpido por los hechos que todos conocemos.


Nos habían dicho que íbamos a estar en el campo cerca de sesenta días, pero la verdad es que los integrantes de la clase 63, no alcanzamos a estar más de un par de semanas.

Me acuerdo incluso que se decía que nos iban a enseñar a preparar explosivos, trotyl y todo eso, cosa que no llegué a ver nunca. Apenas sí pudimos saber lo que era un fusil, antes de que nos mandaran a las islas.

Así llegó el 2 de abril cuando nos enteramos que podíamos entrar en guerra; después se produjo esa movilización en Plaza de Mayo, de la que no recuerdo muy bien la fecha.
Allí se llevaron a casi todos los Suboficiales, de manera que prácticamente no hacíamos nada y luego el 7 u 8 de abril nos llevaron al cuartel. Nos dijeron que era para el franco de Pascuas y todo eso, ya que como estábamos en el campo teníamos visitas nada más que los domingos.
Sin embargo, cuando llegamos al regimiento nos enteramos de que precisaban voluntarios para Malvinas.
Ahí, claro, nadie quería saber nada, porque con el grado de instrucción que teníamos no podíamos ir a la guerra.
Empezaron a pedir voluntarios y nosotros veíamos que iban reincorporando a los de la clase 62 y que los de la 63 sólo éramos ocupados para cubrir sus puestos.
Pero llegó un momento en que ya llegaba la hora de salir y de la 63 que quedábamos, equipados como estábamos, también fuimos sumados al contingente.
El 11 de abril, nos levantaron a las cinco de la madrugada y partimos rumbo al Palomar, de donde salimos a las dos de la tarde hacia Río Gallegos, para arribar finalmente a las siete a las Islas Malvinas.
Ahora, yo, como le digo, en toda la etapa de instrucción previa no habré tirado más de diez tiros, ya que disparábamos cinco tiros cada vuelta y yo sólo tire dos veces. Te imaginas, entonces, cómo me sentí el día en que llegué a las islas y me pusieron en grupo de apoyo como abastecedor de un cañón 105mm.
Realmente, no entendía nada y tuve que aprender todo a partir de cero..."

FUENTE : Periódico " Veterano de Guerra Combatiente de Malvinas " de la Provincia de Buenos Aires.