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Relatos y Opiniones de Militares

Contraalmirante Carlos H. Robacio

Comandante del Batallón de Infantería de Marina 5

"Todos los hombres que estábamos desplegados en el terreno sentíamos un tremendo escozor, cada vez que se tomaba contacto con los numerosos efectivos concentrados en Puerto Argentino.

En la localidad, salvo honrosas excepciones, en el criterio de los efectivos del frente, no se vivió realmente la guerra. En ella nunca escaseó nada, ni cama, ni bebidas, y mucho menos comida.

Para los hombres de las Unidades de primera línea, fue una imagen permanente la desidia, de la interminable e inactiva espera, de preguntarnos, sólo de preguntarnos cómo estaban las cosas en el frente, si aguantaríamos, sin que jamás nadie se ofreciera para reforzarnos con su presencia.

Mientras soportábamos los interminables e implacables bombardeos nocturnos de buques y artillería, se encendían las luces de la población, facilitando a los helicópteros enemigos efectuar cuidadosamente sus correcciones para hacer más preciso el bombardeo contra las posiciones defensivas.

En la localidad se vivía de la fábula acrecentada por el miedo como justificativo. Temor a los Comandos ingleses, temor a las armas sofisticadas, a los Gurkas, temor del propio temor en el pueblo de Puerto argentino, donde se mantenían numerosos e innecesarios efectivos y donde cuando comenzaba a oscurecer, increíblemente se tornaba harto peligroso el permanecer, ya que ante el menor ruido de viento o la imaginada movilidad de alguna sombra comenzaban los disparos (la excepción fue la Compañía de Policía Militar arrastrada por el ejemplo de su jefe, en un ponderable eficiente y constante accionar acorde con su misión)."

Extractado del libro "Desde el Frente"