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Los caminos a San Carlos

Por el Teniente Coronel de Infantería CARLOS DANIEL ESTEBAN

Una orden de operaciones con compromiso de secreto, dos días de preparación, una marcha automotor hasta Comodoro Rivadavia, un vuelo a Puerto Belgrano, una navegación en el Comandante IRIZAR y el Cabo SAN ANTONIO y, ya estaba la gloriosa Compañía de Infantería "C" del Regimiento de Infantería 25 rumbo a las queridas MALVINAS.

¡ Qué emoción, cuanto suspenso, intriga y nerviosismo! Un orgullo indescriptible llenaba nuestros corazones. Me tocaba ser el Jefe de la primera Compañía del Ejército, que conjuntamente con la Infantería de Marina desembarcaría y reconquistaría las Islas.

Una fuerte tormenta, el helicóptero del Comandante IRIZAR destruido, pero allí estabamos en la madrugada del 02 de Abril, con una densa niebla y las costas frente a nuestros ojos brillosos.

La incruenta, planificada y perfectamente coordinada Operación ROSARIO nos permitió colocamos de pie frente a la gran potencia, que se asombraba por nuestra osadía.

Recuerdo con gran cariño a los Subtenientes ESTEVEZ, GOMEZ CENTURION, REYES, VAZQUEZ y COLUONATI. ¡Qué oficiales!. Fue un orgullo ser su Jefe.

Esa Compañía, mis valiente y brava Clase 62, la historia ya los recompensará por su enorme testimonio.

Partida hacia DARWIN - GOOSE GREEN, en helicóptero y el buque Isla de los Estados, nos sentíamos dueños de esas tierras. Ya extrañábamos a nuestros familiares; tenía una foto de mi hijo y mi esposa en el bolsillo del pantalón. ¿ Podría volver a verlos?. Era mi eterna pregunta. Sabía que sólo Dios tenía la repuesta y rezaba.

Siempre a mi lado, el Soldado AIME, un temerario pero entrañable amigo.

Con mucha facilidad rodeamos y tomamos los pueblos, la población inteligentemente dócil, requisamos armas, radios, munición y vehículos. En una casa encontré una foto de mi esposa. Tuve que pensar si estaba soñando. Era ella con una amiga Kelper hija del señor HARDCASTLE, que había estudiado en La Cumbre (Córdoba).

A los dos pueblos los rebautizamos con el nombre de Puerto SANTIAGO, la vida del Santo siempre me apasionó desde que visité Compostela, pero además era el nombre de mi hijo, tenía seis meses. ¿Volvería a verlo? Sabía que me lo tenía que ganar. Pero además quería que esté orgulloso de lo que su papá hizo.

¡Cómo extrañaba a mi familia!. A veces lloraba solo, alejado de la tropa. Tomaba coraje y regresaba con una arenga para alentar a mis jóvenes y bravos patriotas. Los chicos habían quedado en el continente, ellos eran hombres en defensa de su tierra.

Ya habían pasados cuarenta días, y Puerto SANTIAGO estaba de pie Habíamos jurado la bandera, recibido a la Fuerza Aérea y nos agregaron a 1a Fuerza de Tarea "MERCEDES".

El 1ro de Mayo la Inteligencia nos previno de un ataque aéreo, refugiamos a la tropa en los acantilados de las costas. No había posibilidad de ataque terrestre. Salimos ilesos de aquella lluvia mortal de las 08:00 horas, pero los once muertos de la Fuerza Aérea nos obligaron a tomar conciencia que la guerra había empezado.

"Con el cuerpo confiado en la tela, puesta el alma en las manos de Dios", mi viejo lema paracaidista me daba fuerza. Quería cumplir mi misión, quería conducir bien a mi Compañía, pero quería volver a ver a mi hijo.

Hundieron el Isla de los Estados. El 10 de mayo los ingleses recorrían el Canal. La zona Sur estaba controlada, pero la Norte no, y esa fue la misión de la querida Compañía "C": marchar a SAN CARLOS.

Dos Secciones y el Puesto Comando, dos morteros y dos cañones antitanques, todo era muy poco, 62 hombres que debían impedir el pasaje de los buques, controlar la población de SAN CARLOS y dar la alerta temprana en caso de desembarco.

Vuelo en helicóptero y el 16 de Mayo llegamos, FANNINO HEAD, altura 234, SAN CARLOS. Todavía recuerdo la cara del Teniente Primero GONZALEZ DEIBE que con un grupo de Comandos regresaba en nuestro helicóptero, me deseaba suerte y me decía terreno limpio de enemigo, claro que hasta ese día. A partir del 21 de Mayo todo sería distinto.

Solos, a 100 Kilómetros de nuestras líneas, la Inteligencia ya apreciaba que: para obligar a cambiar el frente de la defensa, proteger a sus buques de los Exocet, proporcionar escaso tiempo para la puntería de los aviones y tener buenas alturas para instalar las armas antiaéreas, ese podía ser un lugar para el desembarco enemigo.

Requisamos armas y radios, permitimos una vida normal de los habitantes, con chimeneas funcionando para dar imagen de cotideaneidad Conectamos una YAESU que nos integró con la red principal. Capanga era el indicativo de nuestro Jefe y estaba en Puerto Argentino.

Colocamos las armas pesadas y una Sección en la altura 234, el Puesto Comando y la Reserva en SAN CARLOS, a ocho Kilómetros, pero con 110 volts para que funcione la radio.

El clima en la altura 234 era muy riguroso, ya habíamos hecho una rotación, las armas controlaban el estrecho, una radio portátil mantenía el enlace con el Puesto Comando.

REYES y su Sección en FANNINO HEAD, VAZQUEZ y el Puesto Comando de Compañía en SAN CARLOS.

Cinco días de vigilia, tensa espera. Preparábamos posiciones y planes de alternativas, intuíamos que algo importante podía pasar. El dejar sin radios a la población beneficiaba el secreto Nos sentíamos muy solos, pero orgullosos de nuestra misión. El nombre SAN CARLOS nos gustaba y lo dejamos, quizás porque era el nombre de mi padre y el mío. Alguien tenía que protegernos.

Instalamos observadores aéreos en las alturas, y había transcurrido la noche del 20 y 21 de Mayo escuchando importante fuego de Artillería Naval. No estaba dirigido hacia nosotros y como comprobamos, tampoco hacia ninguno de los corresponsales de la Red TERO, que mantenía el enlace entre los principales Comandos.

A las ocho y dos minutos del aquel histórico 21 de Mayo, uno de los Soldados Observadores Aéreos, baja corriendo y me señala con siglas la presencia de una Fragata enemiga en el estrecho, le pregunto como conocía tanto detalle y me muestra una caja de fósforos "Fragata" que recibían los fumadores, con una silueta en su parte posterior, diciéndome: "Es igual a esta mi Teniente Primero".

Tome los binoculares y me desplacé rápidamente hacia su Puesto Observatorio. Quedé atónito. Media flota estaba en la boca norte. Silenciosamente habían entrado, atacaron nuestra gente y la dejaron sin comunicación. Era un desembarco masivo del enemigo. Había fragatas, destructores, decenas de helicópteros sobrevolaban la zona y lanchones que se desprendían en todas las direcciones. En el centro la figura majestuosa del CANBERRA.

Estaba seguro que mi día había llegado. Tenía 41 hombres, frente a un desembarco de 5.000, no saldríamos con vida, tampoco habría rendición. Comenzaba el combate de SAN CARLOS. Ya no volvería a ver a mi hijo, pero seguía rogando por ello.

Llegue al Puesto Comando, me comunique con Capanga y le describí el desembarco, dándole las coordenadas y las características del mismo. Le pedí apoyo de la Fuerza Aérea, corté las comunicaciones e informé que procedíamos a defender el lugar. Aquello para lo cual nos habíamos preparado toda la vida estaba por suceder.

No había habido exploración enemiga. Eso nos posibilitó dar la alarma oportuna. Los infantes ingleses ya estaban cerca, escuchábamos los helicópteros y veíamos los lanchones. Ocupamos las posiciones, tenía que mandar y hacerlo bien, tenía que cumplir la misión, tenía que salvar a mi gente y tenía que volver a ver a mi hijo. Durante toda la comunicación con Capanga, no había podido controlar mi pierna derecha que temblaba sin cesar. Al llegar a la posición me había calmado, siempre el Soldado AIME a mi lado. VAZQUEZ atento a las órdenes de su Jefe de Compañía.

Nunca había soñado un bautismo de fuego con tanta diferencia, sólo Dios nos podía ayudar, y así lo hizo o fue SAN CARLOS pero alguien lo hizo. Comenzó el combate.

El primero en aproximarse fue un helicóptero Sea King con tropa y un chinguillo de munición. Abrimos el fuego y lo incendiamos, saltaron chapas por doquier, había heridos, el piloto pudo apoyar la máquina sin destruirla. Comienzan a tirarnos con artillería y morteros, los infantes ya estaban muy cerca.

De inmediato un helicóptero de ataque Gazelle se dirigió a nuestra posiciones, fuego reunido y lo derribamos, se hundió en las aguas del Río SAN CARLOS. Los soldados tomaban coraje.

Otro Gazelle directamente hacia nosotros, concentración de fuego, se desploma totalmente incendiado, muriendo toda la tripulación.

Nos replegamos ganando altura y ocupamos nuevamente posiciones.

Aparece un tercer Gazelle abriendo fuego. Los Soldados se sentían invulnerables. Era un blanco perfecto, cientos de proyectiles impactan sobre él. Se incendia y el piloto puede protegerlo detrás de una altura.

Comenzó una tensa calma. Solamente fuego de artillería mal dirigido, pues ya no estaban los helicópteros para hacerlo. Los infantes detuvieron su avance y en la cabeza de playa continuaban introduciéndose los lanchones.

El comandante enemigo, desconociendo la magnitud de lo que enfrentaba, decidió frenar el avance. Esto nos daba tiempo. ¿Vendría la Fuerza Aérea?, Mejoramos nuestras posiciones y esperamos unos minutos. El tiempo había transcurrido muy velozmente.

Todos estabamos vivos y con mucho deseo de seguir estándolo. Yo quería ver a Santiago aunque sea por última vez. Alguien me tenía que ayudar, sentía que solo no podía.

Iniciamos un sigiloso repliegue para alejamos del enemigo. Ya nada podíamos hacer. Llevábamos en la mente todo lo que habíamos visto para poderlo informar.

A menos de dos horas, escuchamos a nuestra aviación. ¡ Que misión dura tenían!. Atacar la flota, con la protección natural del estrecho, y la enorme defensa aérea de los barcos y la instalada en tierra. Todo se tornó en un infierno. La cabeza de playa era atacada, frenarían su avance y también muchos heroicos pilotos perderían sus vidas.

Continuamos nuestra marcha hacia Puerto Argentino. Tres días y tres noches, sin parar, rumbo 81 grados. El enemigo nos buscaba con helicópteros, pero no nos pudieron localizar.

El 25 de Mayo llegamos a DUOGLAS PADOCK. Hicimos una formación y recordamos el primer gobierno patrio. Los Kelpers miraban extrañados.

Habíamos mandado dos estafetas con un parte y ordené prender las radios. Informamos nuestra ubicación y nos vinieron a recoger en helicópteros, rumbo a Puerto Argentino. El Soldado AIME siempre a mi lado. Comentábamos la caída de los helicópteros enemigos, y cuando él, frente a ellos se había parado y gritado: ¡VIVA LA PATRIA!, como si el recluta estuviera en el polígono de tiro.

En Puerto Argentino pedimos regresar a Puerto SANTIAGO. Allí había quedado el resto de nuestra Compañía y habiendo visto la formación de la cabeza de playa, sabíamos que el primer ataque se dirigiría hacia nuestra vieja defensa.

El 28 de Mayo volamos a Puerto SANTIAGO. Ya habían comenzado los ataques. ESTEVEZ, varios Suboficiales y Soldados ya estaban fallecidos.

Un contraataque de la compañía, la valentía de GOMEZ CENTURION, la muerte de doce bravos del 25, pero esto ya es otra parte de la historia.

Cuando el Teniente Coronel PIAGOI, ordena el cese del fuego para la Fuerza de Tarea "MERCEDES", cae con ella la inolvidable Compañía de Infantería "C", fuimos prisioneros. El 13 de Junio llegamos a Uruguay y el 14 me encontré nuevamente con Santiago, alguien me había escuchado.

Por la ventana de mi oficina veo el Monumento a los Caídos de la Compañía de Infantería "C", los doce Bravos del 25. Ellos son los verdaderos Jefes del Regimiento. Yo solamente los represento.